Cómo enfrentarte a un gran cambio en tu vida

Cómo enfrentarte a un gran cambio

Últimamente me estoy enfrentando a grandes cambios a nivel laboral. Después de acabar el segundo curso de universidad decidí cuáles eran mis objetivos para el verano. Entre ellos, el más ambicioso, era crear un curso de pago de marca personal (si estáis interesados comentádmelo) aunque más ideas y proyectos para mi blog no me faltaban.

A día de hoy, puedo decir que gran parte de estos proyectos los he tenido que dejar de lado. Durante esta semana me han terminado de confirmar que comenzaré a ser profe colaborador en un curso online (de momento no contaré nada de ello). Por si fuera poca responsabilidad para mí, también estoy en proceso de lanzar un nuevo blog con dos compañeros.

Te cuento todo esto porque a veces nos encontramos de repente con grandes cambios que pueden desorientarnos. Y quizás eso me ha pasado a mí durante las últimas semanas. Es algo totalmente normal, hay miles de personas que se enfrentan a diario a esta situación.

Es más, todas las semanas me encuentro con personas que se encuentran en situaciones similares:

Me he quedado desempleado y no se cómo arrancar. Creo que tengo que reinventarme pero no se cómo llevarlo a cabo.

Acabo de dejar mi trabajo para dedicarme a montar el negocio de mis sueños. Se que ha llegado la hora pero tengo miedo de dar el primer paso.

Soy consciente de que hay algo en mis negocios que no acaba de despegar. Es necesario dar un vuelta de tuerca a lo que hago, pero soy prudente por las consecuencias que pueda ocasionar en mis clientes.

Mi vida es monótona. Creo que ha llegado la hora de dar un cambio tanto personal como profesionalmente.

Es posible que te encuentres en una situación parecido. En estos casos, lo primero es darte mi profunda admiración. El primer paso es ser consciente de que te vas a enfrentar a un gran cambio, y es algo que muchas personas no se atreven a reconocer.

Ahora queda lo más importante. Dar el primer paso. Pasar a la acción. Salir de tu zona de confort. Al igual que un edificio siempre se inicia por los cimientos, un gran cambio debe comenzar por la base.

Reconocer tus miedos = vencer tus miedos

Ésta es una frase que encontré en el libro La semana laboral de 4 horas de Tim Ferris. La idea de dar un giro radical a nuestra vida o negocio es algo que asusta, y creo sinceramente que ni el mismo hombre de hielo puede no sentir un nudo en el estómago ante un gran cambio.

Es normal que te sientas bloqueado, desconcertado. Es algo que me ha pasado desde que creé mi blog unas cuantas veces. Primero me planteé si sería capaz de llevar un blog mientras estudiaba. Más tarde si podría ser capaz de escribir un artículo diario. Recientemente si podré crear contenidos para un curso sin defraudar a nadie y montar un blog tecnológico con el objetivo de rentabilizarlo.

Y créeme que muchos días me bloqueo horas y horas mirando la lista de tareas sin saber qué hacer o por dónde empezar.

Como te acabo de comentar, los grandes cambios suponen grandes oportunidades. No obstante, también suponen grandes retos a los que enfrentarnos y miedos a los que vencer.

Define unos objetivos acordes a tus necesidades

Uno de los problemas más frecuentes por el que nos solemos sentir bloqueados a la hora de avanzar es qué no tenemos claro qué es lo que queremos conseguir o hacia dónde queremos llegar.

Todos los días te planteas que es necesario un cambio en tu vida, probar algo nuevo en tu negocio o redirigir tus relaciones personales. El problema es que no tenemos un objetivo que perseguir. Para mí, crear cambio en nuestra vida es el fin al que optamos y sólo se consigue cuando hemos cumplido todos nuestros objetivos.

Pero otra vez más, nos encontramos con el problema de definir nuestros objetivos. Haz un pequeño ejercicio de reflexión. ¿Quieres cambiar tu vida? Piensa en todas las acciones que podrías llevar a cabo para conseguirlo. Lo creas o no, en nuestra cabeza rondan miles de ideas y es ese cúmulo de pensamientos el que nos bloquea y nos impide dar el primer paso.

La forma en la que deberías a empezar a definir tus objetivos

Como te acabo de comentar, no es suficiente con decir quiero ser rico, quiero lograr la libertad financiera o quiero cambiar de aires por completo. Éstos ejemplos son fines, no objetivos. La felicidad en sí mismo es un fin y no un objetivo. Para mí, y sin andar por las ramas con definiciones de diccionarios, los objetivos son todos aquellos pasos intermedios a los que hacemos frente para lograr un fin determinado.

Por ello, mi primera recomendación es que trates de ser lo más preciso posible a la hora de identificar tus objetivos. Es cierto que hay que pensar a lo grande, pero hay que ser conciso en lo referente a tus objetivos. Te voy a poner un ejemplo para ello.

Imagínate que tienes que andar o correr 100 kilómetros por el desierto. ¿Es una locura verdad? Mejor piensa que en el final del desierto se encuentra tu libertad financiera. Quizás hacer una distancia tan larga te acaba desmotivando completamente, de la misma forma que te puede saturar tratar pensar a lo grande.

Mejor comienza pensando que tu objetivo es andar 5 kilómetros. Después de esos 5 kilómetros, tu próximo objetivo será hacer otros 5 más. Y así sucesivamente. Pero en ningún momento permitas que tu cabeza piensa en hacer 100 kilómetros sin motivación alguna.

Específicos, medibles, realizables, realistas y realizables en el tiempo. Es la traducción de lo que serían los objetivos S.M.A.R.T. y es así cómo debes tratar de plantearte alcanzar tus metas.

¿Y si la incertidumbre me rodea?

La incertidumbre es algo a lo que te tendrás que enfrentar día si y día también cada vez que te decidas a hacer un gran cambio en tu vida. Puede ser desde cómo implementar un nuevo proceso en tu empresa hasta cómo empezar con algo nuevo que te ilusiona pero no tienes ni la menor idea.

En ese caso, tendrás que invertir. Invertir en lo más importante que te acompaña en cualquier proyecto: información. Y lejos de que pienses que tendrás que soltar grandes cantidades de dinero, debes aprender a establecer tu propio centro de conocimientos a través de los numerosos cursos a precio reducido que hay en Internet o incluso a través de la gran cantidad de información gratuita que encuentras por la red o por ese gran desconocido del siglo XXI: las bibliotecas.

Identifica las bases sobre las que forjar tu cambio

Otra situación muy común a la que nos solemos enfrentar es por dónde empezar. Los objetivos concretos nos ayudan a establecer pequeños pasos y guiarnos por el buen camino, pero es cierto que en muchas ocasiones tenemos un gran problema a la hora de da el primer paso.

En estas situación, lo que debes hacer es bastante sencillo: comenzar la pirámide por la base. En la mayoría de casos, esta base te supondrá estar horas y horas formándote, examinando ejemplos de la competencia y haciendo varias pruebas hasta que finalmente des con el resultado adecuado.

Es el momento de pedir ayuda. Es algo que por lo general a las personas nos suele costar bastante poco cada vez que tenemos que hacer algo pequeño, pero siempre nos rodea algo de incertidumbre el simple hecho de pedir ayuda cuando nos viene un gran cambio.

Elimina aquello prescindible que te impida avanzar

Tengo que reconocer que hace unos meses, más en concreto a principios de año, me encontraba en una situación de saturación. Era época de exámenes, escribía un artículo diario para el blog y tenía un par de ocupaciones más con otros blog y proyectos en Internet.

La conclusión de todo ésto era fácil: era imposible llegar a todo por muy buena administración del tiempo que tuviera (y la mía dejaba que desear). De la misma forma, la solución era todavía mucho más sencilla: liberarme de aquello prescindible y que, como bien dice la ley de Pareto, me ocupaba gran parte de mi tiempo.

Dicho y hecho. A los pocos días decidí cortar por lo sano y dedicarme exclusivamente a aquello que es imprescindible como la universidad y a aquello que más me encanta: mi blog. No fue una decisión fácil, pero si totalmente necesaria.

El término de administración del tiempo o productividad es algo que en los últimos años, con este ritmo de vida que solemos llevar, preocupa a la gran mayoría de personas. No voy a engañar, yo mismo hago uso de listas de tareas, calendarios, bloqueadores de páginas web para no andar por redes sociales y control del tiempo que dedico a cada actividad en Internet.

Pero de lo que me he dado cuenta (todo bajo mi experiencia) es que nuestra productividad es inversamente proporcional a la cantidad de actividades prescindibles que llevamos a cabo en nuestro día a día.

Al fin y al cabo, ser productivo es algo que no podemos medir de forma numérica. Ya se que yo mismo utilizo herramientas para medir cuánto es el porcentaje de mi tiempo en el ordenador que destino a actividades productivas, pero en última instancia para mí la productividad es una sensación.

Por ello, vuelve a repetir la conclusión que he mencionado al principio: eliminación y liberación. Borra de tu agenda diaria todas esas actividades que te consuman horas para alcanzar tus objetivos. Te llegará a sorprender la cantidad de horas que dispones al día cuando ya no haces aquello que no te motiva.

Traza un plan de acción

Si has seguido esta pequeña guía desde el principio, te habrás dado cuenta de que hasta ahora solamente has hecho dos pequeños pasos en la consecución de tus objetivos: definición y eliminación.

No obstante, por suerte, todavía no se ha inventado nuestro doble que ejecute todas las acciones por nosotros. En algún momento te tendrás que poner manos a la obra y el primer paso del que no te podrás escapar es de diseñar un plan de acción.

En bastantes ocasiones te darás cuenta como tienes en mente tu objetivo, sabes perfectamente hacia dónde quieres llegar pero te encuentras con la dificultad de cómo llevarlo a cabo. Sabes que tienes que ir desde A (tu situación actual) hasta B (tu objetivo), pero no sabes cuál es el camino más adecuado o, ni siquiera, cuál es simplemente el camino.

La teoría de fallar pronto

Tarde o temprano tendrás que fallar. Todos, absolutamente todos, cometemos algún error cada vez que nos adentramos en el algún proyecto. Es algo inevitable y que tendremos que aprender a hacer frente a ello.

Quizás te suene aquello que suena bastante en el mundo emprendedor sobre lanzar con un mínimo producto viable, fallar pronto y con las menores consecuencias. Es algo similar a lo que se conoce como el método Lean Startup.

Aquí sucede exactamente igual. De ahí que tengamos que dividirlo todo en pequeños pasos. Y es que un fallo a mitad del proyecto puede suponer una falta de motivación tremenda. Recuerdo un día que se me olvidó hacer una copia de seguridad de mi blog hace unos meses y casi pierdo todos los datos. No quieres cometer algo similar en tu proyecto.

Es razonable fallar, pero no perder todo lo que hemos avanzado y quedarnos a medio camino.

Preguntas fundamentales que debes contestar en tu plan de acción

En más de una ocasión surgen dudas. Nos preguntamos si vamos por el buen camino a la hora de desarrollar nuestro plan de acción y llegar desde A hasta B por el mejor camino posible.

Cada vez que hayas acabado una pequeña etapa, plantéate las siguientes preguntas:

– ¿Cuánto dinero he invertido?

– ¿He cumplido los objetivos propuestos?

– ¿Qué tiempo he invertido en ello?

– ¿Qué retorno he obtenido?

– ¿Cuál es el próximo paso a llevar a cabo?

– ¿Qué he necesitado para esta fase y que necesitaré?

Llevar a cabo un pequeño inventario, tanto cuantitativo como cualitativo, es algo fundamental para examinar el progreso de nuestro proyecto y cargarnos con la motivación necesaria para seguir adelante.

Los puntos fundamentales que deberás cubrir en tu plan de acción

Para mí, cada vez que nos enfrentamos a un gran cambio y ponemos en marcha nuestro plan de acción, éste debe ser un claro reflejo de nuestros objetivos. Y, para ello, debes tener en cuenta los siguientes puntos:

Céntrate en un solo objetivo. La multitarea no lleva a ningún lado y un plan de acción debe ser válido para un sólo fin o objetivo fundamental.

Busca información sobre las herramientas que necesitas para llevar a cabo y haz una lista de tareas que te permitan llegar desde A hasta B de forma eficaz. Al principio puede ser realmente complicado y, una vez más, tendrás que recurrir a buscar información o pedir ayuda para ello. Cuando hayas acabado este proceso debes tener una lista de procesos que llevar a cabo para alcanzar tu objetivo.

Fíjate unas fechas de entrega. Actúa como si tuvieras un jefe imaginario al que tienes que entregarle los informes de tu objetivo cada cierto tiempo. Para cada etapa de tu plan de acción fija unos plazos y trata de cumplirlos en la medida de los posible. Para ello, puedes recurrir a dejar un 30% de tiempo más para imprevistos. ¿Sabes que existe una ley de la productividad que demuestra que acotando nuestras tareas nos volvemos más productivos?

Recurre a la división del trabajo. Dentro de cada tarea, puedes recurrir a diferentes subtareas o lista de acciones para definir mejor el intervalo de tiempo para trabajar. Ésto se reflejará, incluso, en una mejora de tu gestión del tiempo al ser capaz de establecer un calendario diario o semanal con todas las acciones que puedas llevar a cabo. Es algo similar a lo que el corredor del desierto que divide los 100 kilómetros en intervalos de 5 en 5.

Actúa. La planificación es necesaria, pero la ejecución no viene sola. Ha llegado la hora de comenzar a trabajar duro. Sobre la marcha te surgirán contratiempo, más dudas de las necesarias, buscar soluciones más eficientes a problemas y modificaciones sobre la marcha. Es por eso que siempre debes planificar tus acciones con un cierto margen de error.

Mide y replantea. Por último, algo a los que solemos a acostumbrar es a obviar la importancia de llevar un control de nuestras acciones y un seguimiento del timing de nuestro plan de acción. Es una tarea pesado, pero bajo mi punto de vista es algo fundamental para comprobar el progreso de nuestro plan, servir de motivación en algunos casos y de llamada a la acción en otros.

Llegamos al final

Un gran cambio supone una gran revolución. Espero que este post te haya sido útil, a la vez que motivador, para que salgas adelante con todos tus proyectos. He puesto la teoría, pero ahora llega el momento de actuar por tu cuenta.

No quiero cerrar este artículo sin mencionar el libro de La semana laboral de 4 horas de Tim Ferris. Un libro que cada pocos meses vuelvo a releer y que, sin duda alguna, ha motivado en gran parte la elaboración de este artículo.

¿Estás decidido a dar el paso?

¿Te has enfrentado en alguna ocasión a un gran cambio en tu vida? ¿Cómo fue esa experiencia? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Photo Credit | Flickr

Alejandro Caballero SánchezAutor

Blogger. Runner. Entrepreneur. Estudio ingeniería industrial a la vez que trato de hacer realidad uno de mis sueños: vivir de mi blog. Al entrar en la universidad me di cuenta de que algo fallaba en el sistema. Ahí fue cuando vi en un blog una oportunidad para sobresalir. Una oportunidad para buscar la estabilidad dentro de lo inestable.

6 comentarios en “Cómo enfrentarte a un gran cambio en tu vida

  1. Wow pocas veces paso por su blog pero las veces que lo hago me sorpende es interesante su articulo, me agrada su forma de expresion muy comprensible. En cuanto a lo que comenta de crear un curso de pago es muy bueno ahi que monetizar los conocimiento y muchas veces solo asi se valoran… Y pues como lo comenta empaparse de informacion ya no es muy difícil usando tantos medios ahora solo la red donde se encuentra todo y con ello eliminar esa incertidumbre… Excelente, siga asi!

    Un saludo…

    1. Muchas gracias Miguel por tu comentario, ya eres un habitual por este blog y aprecio bastante tu punto de vista.

      Es cierto que trato de dar la máxima información posible a través de mi blog, pero a veces es necesario profundizar más y tal vez un curso de pago puede ser una gran idea para ello.

      Por otro lado, como también comentas, es impresionante el gran papel que ha logrado Internet para acercar la información a todo el mundo.

      ¡Un saludo!

  2. !Animo! , seguro que esos cambios son buenos , a veces el viento sopla en otra dirección y hay que aprovecharlo , si seguimos en en mismo carril.. seguiremos siendo ovejas de el rebaño…

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