Cómo planificar tus objetivos y propósitos de año nuevo (o de cualquier momento de tu vida)

Cómos planificar objetivos y propósitos

Todos, en alguna que otra ocasión, nos hemos encontrado con una situación parecida a las siguientes:

– Ha llegado un punto en el que no me molesto en escribir los propósitos de año. Nunca acabo completándolos y se repiten los mismos año tras año.

– Estoy en una época de cambio y necesito planificar los próximos meses para hacer frente a todos los contratiempos que puedan surgir.

– Emprender un negocio es algo que me está pasando factura. La falta de planificación consigue que mi día no tenga fin.

– Año nuevo, vida nueva. Necesito nuevos objetivos y metas, pero no se cómo planificarme para llevarlo todo por buen cauce.

[Tweet “Cada año se repite la misma situación: no logro alcanzar mis objetivos”]

Cada 365 días nos encontramos envueltos en la misma situación. Tras llevar a cabo una revisión de nuestros objetivos y metas, vemos como estamos muy distantes de todo aquello que nos propusimos cuando comenzaba el año. A pesar de que no tenemos la sensación de haber perdido el tiempo, si que nos sentimos en parte incompletos por no haber cumplido nuestros objetivos.

Los principales obstáculos que nos encontramos a la hora de no hacer frente a nuestros objetivos son la falta de ambición y la nula planificación que solemos realizar cuando una meta es a muy largo plazo (un año es lo suficientemente extenso como para perder visión de nuestros objetivos).

Por ello, hoy quiero hablarte de metas y objetivos. Sobre cómo planificarlos y, lo más importante, como llevarlos a cabo.

Los contratiempos que realmente te alejan de tus objetivos

Imagínate que tienes que recorrer un camino. Te encuentras en el punto A (tu situación actual), y tu objetivo es llegar hasta B (tu situación futura una ves has cumplido tus objetivos). La principal diferencia entre las personas que llevan a cabo sus metas y propósitos es que justamente antes de iniciar el camino se han parado a pensar qué recorrido es el más adecuado para avanzar y cuál es el plan de acción que van a llevar a cabo. Te voy a dar una serie de ejemplos:

Persona A. Su propósito es adelgazar. Digamos unos 10 kg. Ha visto por televisión una dieta milagrosa y se decide a hacerla. Error: nuestra persona A ha elegido el camino inadecuado, no existen los milagros.

Persona B. Mismo propósito. Sin haber hecho deporte en su vida, el primer día decide comenzar haciendo 20 km para adelgazar lo más temprano posible. Error: plan de acción mal ejecutado.

[Tweet “La planificación diferencia a los que logran alcanzar sus metas de los que no”]

Sin embargo, aquella persona que es constante, diseña un plan de acción adecuado y es consciente de que no existen los milagros es la que es capaz de cumplir sus objetivos. La constancia es la mejor amiga que te puede acompañar en el camino.

Además de los dos problemas que te he mencionado anteriormente, el tercero que también podemos incluir es que, con bastante frecuencia, no somos conscientes de cuál es nuestra situación actual (punto A del camino) y, por tanto, es realmente difícil saber por dónde comenzar. De nada sirve, por ejemplo, tratar de captar más tráfico a tu blog si de primeras no sabes a quién pretendes dirigirte.

Cómo planificar objetivos y metas sin caer en la desesperación a la hora de cumplirlos

Debes tener claro un pequeño pero, a la vez, gran detalle: tus objetivos y metas deben proporcionarte una fuente de motivación. Si no lo consiguen, puedes ir olvidándote de cumplirlos. Fuentes de motivación pueden existir muchas, aunque en gran medida todas suelen estar relacionadas con los siguientes temas:

Satisfacción personal: crecer como personas es una fuente de motivación no material realmente interesante. Es cierto que muchas personas no piensan en la motivación personal cada vez que se inician a cumplir un objetivo o se atreven a lanzar un proyecto, pero soy de aquellos que creen que detrás de toda meta debe existir una fuerte satisfacción que nos empuje a llevarla a cabo.

Mejora de la salud física: para mí, es uno de los grandes alicientes detrás de la gran mayoría de los propósitos de año nuevo. Y, tras esta premisa, se encuentran grandes conocidos como dejar de fumar, dejar de beber, ir al gimnasio y lanzarse a por la operación bikini antes de verano.

Incentivo económico: ni que decir tiene que el dinero es lo que mueve a muchas personas a lanzarse con un nuevo proyecto. El dinero, lejos de la connotación negativa que muchos le asocian, es un indicador bastante fiable del progreso de muchas de nuestras metas laborales.

Sin embargo, con motivación solamente no es bastante. También es necesario planificar tus objetivos de forma adecuada. Y, para ello, debes tener en cuenta que tus objetivos deben cumplir con las siguientes características.

[Tweet “Adopta una metodología S.M.A.R.T. para diseñar tus objetivos y propósitos”]

Específicos

Uno de los problemas que nos lastran a la hora de cumplir nuestros objetivos es que no sabemos realmente lo que queremos. Con ello me estoy refiriendo a que proponerse simplemente “ir al gimnasio” no es un reto lo suficientemente específico como para tratar de cumplirlo durante un año.

Por ello, siempre que te pongas manos a la obra con tus propósitos, trata de revisar si los mismos cumplen la condición de específicos para evitar que den resultados ambiguos o no esperados.

Medibles

Un objetivo medible es un objetivo que te permite seguir mejorando o te hace darte cuenta de que algo es necesario cambiarlo.

Imagínate que tienes un blog y tu objetivo es elevar tu tráfico orgánico en un 25% en un plazo de tres meses. Como ves, no solamente se trata de un objetivo específico. También lo podemos medir empleando un software de analítica web, de tal forma que no solamente nos permita comprobar resultados tras tres meses, sino también de manera constante para ver el progreso diario.

Para mí, un objetivo no medible no es hacer dar vueltas en torno al mismo problema sin ver cuál es el problema que nos está impidiendo llegar a la solución.

Alcanzables

Antes he puesto un ejemplo de objetivo en un plazo de tres meses. Como ves, puede ser algo difícil pero no imposible de alcanzar.

Y de alcanzar trata la tercera condición para diseñar unos objetivos y propósitos válidos. Por muchos conocimientos o recursos que tengamos, de nada sirve proponernos elevar nuestro tráfico web o perder 10 kg en dos días. Tus objetivos deben suponer un reto para ti. Sin embargo, debe ser un reto alcanzable en el plazo propuesto o de lo contrario lo único que conseguirás es fracasar al llevarlos a cabo.

Realistas

La cuarta característica que debe cumplir todo objetivo es la de ser realista. Y con ello me estoy refiriendo a algo tan simple como enunciar unos objetivos que realmente estén dentro de nuestras posibilidades. Es decir, que tengamos acceso a información, recursos y herramientas que nos permitan cumplirlo.

No debemos confundir este requisito con el de alcanzable. Un objetivo alcanzable, para mí, lo puedes conseguir en un plazo acorde de tiempo. Sin embargo, por mucho que nos esforcemos, cambiar el mundo es algo que a día de hoy se escapa de nuestras posibilidades y, por tanto, no sería realista tratar de llevarlo a cabo.

Medibles en el tiempo

El último requisito que debes tener en cuenta a la hora de escribir tus objetivos y propósitos de año nuevo es algo que, a lo largo de las líneas anteriores, ya lo he ido mencionando en varias ocasiones.

Evidentemente ir al gimnasio y definir abdominales es algo que la gran mayoría de personas somos capaces de llevar a cabo. Y, lo más importante, es un objetivo medible en el tiempo que nos permite establecer un plan de acción para llevarlo a cabo.

El tiempo es una fuente de motivación para la gran mayoría de nosotros. Fijar una fecha límite es algo que, si se gestiona de forma adecuada, da resultados en la gran mayoría de ocasiones.

[Tweet “El tiempo es una fuente de motivación para cumplir nuestros objetivos”]

Seguramente esta forma de enunciar los objetivos te resulta muy familiar. Se trata de la metología S.M.A.R.T., la cual es muy utilizada en una gran cantidad de áreas de negocios. Además de estos cinco requisitos, recuerda que siempre debes tener una motivación y una forma de enunciarlos todo lo positiva que sea posible.

Tu solución: diseñar un plan de acción acorde a tus necesidades

Bien. Acabas de conocer la importancia de planificar tus objetivos y los principales fallos que suelen cometer las personas a la hora de cumplirlos. El problema de diseñar unos objetivos acordes a tus posibilidades y necesidades ya está solucionado. Sin embargo, queda otra problema por solventar: el camino a recorrer para conseguirlos.

Uno de los grandes errores que he cometido algunas veces que me he puesto a implementar una estrategia en mi blog es la falta de un plan de acción. Con ello me estoy refiriendo a un documento que sirva como hoja de ruta para la consecución de tus objetivos. Es decir, un documento que sirva de guión en el que anotes todos los pasos que debes llevar a cabo y establezcas unas fechas límite para cumplirlo.

Sin fechas límites es difícil llegar a conseguir algo que nos proponemos de forma voluntaria. En esos casos, la procrastinación siempre es un estímulo negativo que ejerce mayor influencia de la que en un principio pensamos. Y, al final, sucede lo mismo de siempre. O dejamos de lado nuestros objetivos por pereza o los dejamos para el último día con el problema que ello supone en cuanto a calidad en el resultado final.

[Tweet “Evitar estímulos negativos como la procrastinación es fundamental”]

Muchas personas suelen ser reacias a diseñar un plan de acción. Ha habido otras ocasiones en las que lo han intentado, y siempre se han encontrado con la misma situación: nos cuesta planificar mucho más de lo que creemos, en el sentido de que somos realmente exigente y siempre tendemos a acortar los plazos de entrega o finalización.

Si te he convencido de la importancia de llevar a cabo un plan de acción, debes saber que necesitas definir lo siguiente para cada una de las tareas que requiera el objetivo o propósito que te has fijado:

– ¿Qué conocimientos o habilidades necesito para llevar a cabo la tarea?
– ¿Cuánto tiempo aproximado me va a llevar y en qué fechas la voy a realizar?
– ¿Qué recursos o herramientas son necesarias para llevarla a cabo?

3 actitudes que debes adquirir para cumplir tus objetivos y metas de año nuevo

Después de todo lo que te he contado, todavía queda la parte más importante. Está bien planificar. De hecho, es uno de los ingredientes necesario para alcanzar el éxito con tus objetivos y propósitos. Pero en algún momento tienes que pasar a la acción sino quieres que tus objetivos se repitan un año tras año. Como en la gran mayoría de casos estarás solo a la hora de llevarlos a cabo, debes comenzar a valorar estas actitudes o habilidades.

Auto-motivación

Por norma general, cuando te enfrentas a un reto en forma de objetivo o propósito, te encuentras solo a la hora de realizarlo. Por muy buenos amigos o familiares que tengamos, todavía no es posible que si tu hermano se pone a dieta, tu vayas a adelgazar.

La auto-motivación es, bajo mi punto de vista, el recurso más importante que tenemos a la hora de llevar a cabo una acción. Algo que parece tan evidente como creer en nosotros mismos y en nuestras capacidades es la gran diferencia entre las personas que cumplen todo lo que se proponen y aquellas que se quedan a medio camino.

Productividad

Soy consciente que, en ocasiones, menciono demasiado el tema de la productividad. Es cierto que no vas a conseguir milagros en el momento de adoptar unos hábitos productivos, pero la diferencia en cuanto a calidad en el trabajo se nota (en mi caso mucho).

Aprender técnicas de productividad y planificación te aporta unas herramientas muy útiles a la hora de crear rutinas de trabajo que te permitan alcanzar tus objetivos.

Compromiso y constancia

Algo que me ha llamado la atención en todas las personas que sigo y han llegado a ser referentes en algo es que todos ellos hace mención siempre a la misma palabra: constancia.

Y es que la constancia es algo que, en muy pocas ocasiones, somos capaces de cumplir y sin embargo es aquella cualidad que diferencia a la mayor parte de personas que han logrado tener éxito en lo que hacen. Tanto si lo tuyo es un propósito de año nuevo o lanzar un nuevo negocio, debes tener siempre muy en mente esta palabra.


Espero que después de este extenso post te hayas animado no solamente a definir tus propósitos de año nuevo, sino que también seas capaz de trazar un camino que te permita conseguirlos.

Ahora me gustaría conocer tu opinión… ¿Te has planteado objetivos o propósitos de año nuevo? ¿Pudiste completarlos?

Si es así, no dudes en contarme tu experiencia. De lo contrario, háblame de aquello que te freno. ¡Te espero en los comentarios!

Photo Credit | Flickr

Alejandro Caballero SánchezAutor

Blogger. Runner. Entrepreneur. Estudio ingeniería industrial a la vez que trato de hacer realidad uno de mis sueños: vivir de mi blog. Al entrar en la universidad me di cuenta de que algo fallaba en el sistema. Ahí fue cuando vi en un blog una oportunidad para sobresalir. Una oportunidad para buscar la estabilidad dentro de lo inestable.

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